Comparto mi último artículo para nuestro blog Latinoamérica21 en El Observador de Uruguay y la Folha de S.Paulo:
Desigualdad y desarrollo humano: ¿Cuál es la conexión?
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viernes, 1 de febrero de 2019
sábado, 1 de diciembre de 2018
Nuestro espeluznante legado
Viajar nos
trasporta. Y cuando visitamos las ruinas de civilizaciones antiguas viajar nos
transporta también en el tiempo. Nos hace pensar en quienes habitaron lo que
pudieron ser ciudades fascinantes. Pensamos en infinidad de historias que
contar detrás de lo que hoy son solo piedras. Nos hace pensar en cómo dichas
ruinas pudieron ser abandonadas a su suerte. Viajamos también al futuro: ¿Qué
ruinas dejaremos nosotros? ¿cuál será nuestro legado?
Hoy en día somos
más de 7.600 millones los habitantes en la Tierra. Para el 2050 rondaremos los
10 mil millones y antes de finales de siglo podríamos ser más de 12 mil
millones. A la par con nuestra multiplicación imparable como especie, crece
también nuestro consumo y nuestro impacto medioambiental. Hemos modificado
nuestro entorno al extremo, de tal forma que tres
cuartas partes de la superficie terrestre, de las que se excluyen las cubiertas
por el hielo, no conservan su estado original. También hemos contaminado los
océanos de tal forma que en ellos empieza a haber más plástico que peces. Es
tal nuestro impacto que también estamos causando una extinción masiva; en
nuestra corta historia hemos extinguido a por lo menos la mitad de las especies
de mamíferos de gran tamaño y limitado a pocos números las restantes: quedan
menos de 500 mil elefantes, menos de 30 mil leones, menos de 20 mil osos
polares, aproximadamente solo tres mil tigres en estado salvaje y una cifra
similar de ballenas azules (el mayor animal del planeta). Para 2050, podremos haber extinguido a un 25% de las todas
las especies actuales de la Tierra y dejar a muchas más al borde de la
extinción. Para rematar, estamos además calentando la atmosfera a una rapidez
que está poniendo al planeta en una
trayectoria vital ya por completo diferente a la experimentada en millones de
años, con consecuencias devastadoras para la vida en la Tierra, y poniendo en
riesgo nuestra propia sobrevivencia.
Y,
¿qué estamos haciendo ante esta situación tan desoladora? ¿Mirar hacia otro
lado? ¿Distraernos con debates del pasado? ¿Culpar a los otros, como solemos
siempre hacerlo?... Podremos engañarnos a nosotros mismos, pero nuestro
espeluznante legado no dejará indiferente a las generaciones futuras. ¿Podrán
nuestros nietos perdonarnos?
En
“¿QuéPlaneta Heredarán Nuestros Nietos?”, recientemente publicado por
Intermedio editores, los invito a reflexionar conmigo sobre esta cuestión y
sobre la necesidad urgente e imperante de replantearnos el legado que queremos
dejar tras nuestro efímero paso por este hermoso planeta.
Espero
sus comentarios!
martes, 11 de septiembre de 2018
El mejor consejo para el póker
¿Cuál es la mejor mano en póker? Da igual cuando juegas con
amigos. Lo importante es estar con ellos, jugar mientras te tomas unas copas
con ellos, mientras charlas y te ríes en la confianza que da estar rodeado de
gente que te conoce hace años. Y es que el mejor juego es el que realizas con
la excusa de quedar con los amigos.
Yo he tenido la suerte de ser parte de una gran mesa de póker.
Una mesa con amigos con una amistad de décadas. Con integrantes que me conocen
desde que nací. Una mesa de buenos jugadores, hombres y mujeres, pero sobre
todo una mesa de grandes personas. Una mesa, sin embargo, durante muchos años
algo particular. Mientras todos bebían wiski o ron, yo tomaba leche. Y es que
mientras todos eran ya adultos yo era tan solo un niño. De hecho, ni recuerdo
cuando empecé a jugar póker; creo haber jugado con ellos desde que tengo
memoria. Sí recuerdo que tuvieron paciencia conmigo. Me enseñaban, y aunque yo no
debía ser buen jugador, me dejaban sentarme a jugar. Y para mi sentarme a jugar
póker con mis padres y sus amigos era algo extrañamente especial.
Incluso a los 18 años, un viernes cualquiera, cuando mis
amigos se iban todos de fiesta, si había póker yo prefería póker. Ya saldría más
tarde u otro día. ¿Por qué esa adicción a la mesa de póker? No soy ludópata, ni
mucho menos. No es el juego lo que me atrae, sino los jugadores. El poder
sentarme a reír con “los del póker”. Me fascina el ambiente de un grupo en el
que todos, a pesar de doblarme en edad, disfrutan como niños. En la mesa la
vida parece limitarse a la felicidad de jugar póker con los amigos. Unos amigos
de toda la vida que, a pesar de lo que sea, cada que pueden se sienta a jugar póker
y reír como niños.
Poder gozar de estos espacios, en los que lo único
importante es poder sentarte un rato con buenos amigos, es algo que deseo a
todo el mundo. La vida nos atrapa con compromisos que parecen importantes, pero
que realmente no lo son, y a veces por eso dejamos de lado lo que realmente
importa en la vida: pasar buenos momentos con la gente que quieres. Algo que
aprendí en la mesa de póker.
Y es que en la mesa de póker he aprendido mucho más de lo
que se podría esperar.
Aprendí muchas tonterías: infinidad de chistes, a cuál más
flojo, pero con los que las horas que he reído no podría contar. Pero también cosas
importantes, como que poco vale más que una buena amistad.
En mi mesa nadie te hará reír como Eduardo Troncoso. Y pocos
podrán a la vez enseñarte tanto. Con “el chino” el placer no está en ganar,
sino en jugar. En esperar su siguiente chiste, o que repita por enésima vez la
misma broma, y aun así consiga que te pongas nuevamente a reír. Con esa mezcla
justa de filosofía, ironía y humor de Eduardo, ningún problema parece serio. Si
puedes estar ahí, riendo y jugando póker con los amigos, no puedes sino estar
agradecido.
Eduardo nos ha dejado. Sin Eduardo la mesa no será lo mismo. Su
puesto será insubstituible; su amistad irremplazable. Pero seguiremos jugando.
Y aunque cueste, intentaremos seguir riendo. Eduardo no hubiera querido algo
diferente. Juanito, Eduardo, barajen bien las cartas y sigan jugando ustedes
también, que algún día nos sentaremos todos de nuevo a seguir riendo sin parar.
jueves, 28 de junio de 2018
El fútbol nos retrata
Os comparto un nuevo post para Latinoamerica21, que sale entre otros en El Observador de Uruguay:
el-futbol-nos-retrata-n1248601
En este caso, con la fiebre del mundial, escribo sobre futbol, economía y sociedad.
;)
el-futbol-nos-retrata-n1248601
En este caso, con la fiebre del mundial, escribo sobre futbol, economía y sociedad.
;)
jueves, 21 de diciembre de 2017
Un año de proceso: ¿ha llegado la paz a Colombia?
Les comparto un nuevo post en nuestro blog Latinoamérica21, en El Observador y otros diarios de América Latina:
https://www.elobservador.com.uy/un-ano-proceso-ha-llegado-la-paz-colombia-n1153121
https://www.elobservador.com.uy/un-ano-proceso-ha-llegado-la-paz-colombia-n1153121
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