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jueves, 30 de marzo de 2017

¿América Latina está abarrotada?

Os comparto un nuevo artículo de opinión que he escrito para El Observador de Uruguay:

http://www.elobservador.com.uy/america-latina-esta-abarrotada-n1051205

De paso os invito a conocer nuestro blog "Latinoamérica 21" en ese diario. Desde hace semanas publicamos cada jueves diferentes artículos sobre temas de actualidad en América Latina. El blog está coordinado por el gran Jerónimo Giorgi.

Buena lectura!

viernes, 24 de febrero de 2017

Leti

Llevo muchos años yendo a la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), en Bellaterra, a las afueras de Barcelona. En su momento iba como alumno de economía, hoy voy como profesor (no sé qué prefiero la verdad, pero ese es otro tema diferente al que quiero tratar). La UAB es un gran campus, en una zona muy verde, tranquila. Con sus diferentes facultades, caminos y zonas verdes, a mi es un lugar donde me gusta trabajar. Un campus donde coinciden muchas disciplinas académicas, posiciones políticas, estilos de vestir, maneras de actuar.

Yo voy desde siempre en tren, los ferrocarriles de la Generalitat de Catalunya: la UAB tiene su propia parada. Algunos días me encuentro amigos o conocidos en el tren. Otros días, en el mismo tren, o al atravesar el campus, y sin más, termino hablando con alguien (al final compartimos campus y universidad). Igual un día hablas de economía, como de política o física (ve tú a saber, cada loco con su tema). Otros días puedo atravesar todo el campus y llego a mi facultad sin que por el medio se cruce un saludo, o una mirada; hay días para todo.

Pero desde hace muchos años sé que alguien si me espera en el campus. No son otros profesores, no son mis alumnos (no pretendo tanto!). Y me espera a mí como nos espera a todos. Y a nadie le niega su saludo y una pisca de cariño. Leti, con la magia que solo los gatos pueden tener, ha vivido en el campus, a la salida de la estación de los ferrocarriles, desde hace mucho tiempo. Llueva o haga sol, Leti siempre ha estado ahí. Aunque llegue tarde (muchas veces me pasa), me tomo al menos un minuto para saludar a Leti, que paciente nos espera alegre para recibirnos en el campus (no creo que mis alumnos me vayan a recibir nunca con esa alegría).

Desde hace varios días Leti ya no estaba ahí para recibirnos. Y yo no entendía por qué. No puedo negar que me entristeció mucho no verla; de repente llegar a la UAB no era lo mismo. Leti se ha hecho mayor y me he enterado que tiene problemas para valérselas por si sola. En el campus una asociación (http://gatscampus.org/, a la que quiero agradecer y animar por su labor) cuida de los gatos que viven en el campus, como Leti. La asociación llevó a Leti al veterinario y hoy he sabido que una voluntaria cuida de ella.

Me alegra saber que Leti tendrá un hogar para la última etapa de su vida. Leti nos dio cariño durante años a muchos de los que llegábamos al campus; ha hecho su labor y se merece lo mejor. Yo seguiré bajando del tren cada día extrañando el saludo matinal de Leti.




lunes, 3 de octubre de 2016

De decisiones y prosperidad



Erase una vez un país azotado por la violencia durante más de lo que podemos recordar. Un país que uno imaginaría desoladoramente triste y afligido, pero que en realidad enamoraba a quien lo visitaba y capaz de hacer contagiar al mundo entero con su alegría. Un país a pesar de todo lleno de posibilidades y con todo para prosperar.

Un día, tras la guerra, ese país tuvo una oportunidad única. Mucha gente se ilusionó.  

Ese país podría ser Colombia. Pero no necesariamente. Puede ser la pequeña historia de casi cualquier país. Todos los países modernos han vivido la violencia en algún momento de su historia. Todos ellos llenos de oportunidades. La diferencia en la historia de cada cual es cómo han decidido y aprovechado las oportunidades que se les han presentado. Los economistas del desarrollo conocemos de la importancia a largo plazo de estas decisiones.

Desafortunadamente existen países ciegos, donde la guerra ha durado mucho y atrapado a su gente en el miedo y el odio. Países en los que tras tanto tiempo de violencia, muchos ya no saben vivir de otra manera. En los que la búsqueda de algo que nunca han vivido, dejan pasar la oportunidad y elijen un camino que ya conocen pero que solo lleva a lo mismo.

Lo he dicho en otras ocasiones, la guerra, cuando es prolongada, genera un sufrimiento, un miedo y un odio que pueden hundir a una sociedad durante mucho tiempo. Pero muchas regiones pobres colombianas han desmontado mi argumento. Azotados por la violencia durante generaciones han conseguido mantener la cabeza fría y apostar por el fin de esa violencia. Han tomado la decisión que ha puesto en el camino de la prosperidad ya antes a muchas otras sociedades. En la Colombia rural el Si a los acuerdos con la FARC han triunfado indiscutiblemente. Pero no fue suficiente. Desafortunadamente, en muchas ciudades colombianas (aunque no en Bogotá) el miedo y odio (al que tanto he temido siempre) ha dominado la votación y el No a los acuerdos ha ganado. 

Una sociedad solo puede ser próspera a largo plazo si es inclusiva y pacífica. Y para ello ha de aprovechar las oportunidades que se le presentan. La historia de la humanidad lo ha demostrado sin duda (les vuelvo a recomendar leer Por Qué Fracasan los Países, de Acemoglu y Robinson). Colombia es prospera, pero solo para algunos; la mayoría de su gente aún es pobre o muy pobre. Colombia es claramente no inclusiva, muy desigual y violenta. Y lo peor de todo, la gente de la que el país depende no quiere cambiar esta situación. Así, que la prosperidad llegue a todo el país es imposible. Algo triste e injusto no solo con los desfavorecidos, sino especialmente con quienes heredaran esta tierra tan golpeada por su propia gente.



jueves, 4 de agosto de 2016

A la tercera va la vencida?


Se que es agosto, y debería hablar de algo más vacacional, pero me he dejado llevar la actualidad política, y quiero aportar mi opinión personal (más o menos acertada). Lo siento.

Yo quiero terceras elecciones. Tal cual. ¿Por qué no? Se que sale caro, se que hay que formar gobierno, que sería impresentable unas terceras elecciones, etc. Todo eso que nos repiten a diario 50 veces en la tele. Pero, digo yo, ¿Y? ¿Acaso no estamos intentando reformar este país? ¿No hubo un 15 M y un movimiento de indignación masivo? ¿No hablábamos de revolución política en España? ¿De acabar con la corrupción y reformar las instituciones? ¿Nos van a entrar ahora las prisas por formar gobierno y conformarnos con pactos que no convencen a nadie para que todo siga como antes?!?!

En su momento no quería segundas elecciones. Me quedaba un ápice de confianza en la capacidad de nuestra clase política de reaccionar frente a las demandas de los ciudadanos y pactar algo nuevo. Pero visto lo visto…

Ahora algunos se acuerdan de que los partidos tienen que ceder y negociar. En eso consiste la democracia. Pero parece ridículo que lo tengamos que aprender a estas alturas. Rajoy, Mas y los demás corruptos insaciables que nos han gobernado estos últimos años hicieron que se nos olvidara que la tolerancia, la negociación y el acercamiento de opiniones son bases imprescindibles de una democracia sana. Por eso no deja de ser ridículo y totalmente hipócrita que aquellos que nos han llevado por el camino de la crispación, los extremismos y la división, ahora pidan lo contrario a las demás fuerzas políticas. ¿Por qué Rajoy pide hoy consenso cuando no tuvo en cuenta a los demás durante 5 años de gobierno? ¿Por qué tiene que ceder el PSOE hoy cuando los demás grupos (a excepción de Ciudadanos) no pusieron lo mínimo de su parte tras las primeras elecciones? ¿Para que España tenga gobierno?! ¿El mismo gobierno corrupto de los últimos años?!

Hoy todos hablan de la necesidad de gobierno. Hablan del corto plazo. Yo prefiero hablar del largo plazo. Los pocos que conozcan mis artículos (de blog y/o científicos) saben que me preocupa más el largo plazo. Yo apuesto por la idea original; cambiar España a largo plazo. Una renovación real de la política. Una reforma de las instituciones. Un cambio de incentivos, de formas de pensar, de actuar y gobernar. Y si eso requiere terceras o cuartas elecciones, pues bienvenidas.

A estas alturas no sobrara quien diga que unas terceras elecciones solo favorecerán al Partido Popular. Bueno, habrá que verlo. Si seguir desafiando la parálisis política española puede generar un shock añadido a nuestros gobernantes, creo que vale la pena intentarlo. Como todos, yo tengo preferencias políticas, pero no voy a defender a ningún partido político en estas líneas. Lo que defiendo es la necesidad de cambios profundos, empezando por una reforma de la ley electoral y de cómo se toman las decisiones en España. Y si para eso hace falta luchar más, pues adelante.

Me puedo equivocar, lo se, pero quiero aportar una visión diferente a la que se puso de moda estos días. Quiero recordar que si queremos realmente renovar este país, ¿por qué conformarnos con formar un gobierno que no contenta a nadie? ¿Por qué rendirnos ahora? ¿Nos vamos a dejar ganar de los viejos de siempre? ¿Qué los abuelos de Valladolid, increíblemente sobrerrepresentados por la actual ley electoral, sigan marcando el destino político de este país? (y lo siento por mis amigos de Valladolid). Las verdaderas revoluciones, el cambio político que este país necesita, requiere más esfuerzo, más batalla política (aunque nos parezca cansina), más lucha. Esta claro que no se va a conseguir aceptando formar un gobierno mediocre para volver a lo mismo de siempre.