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domingo, 3 de junio de 2012

Syria, failed spring and inefficient international response

2011 and 2012 have been the years of the Arab spring; from Tunisia to Egypt, passing by Morocco, Sudan and Libya, we saw societies rising against tyrannical power and bringing about political change in their countries. In some countries those changes represented a major move towards democracy (like in Tunisia, Libya and Egypt), in others represented reforms without political rule change (like in Morocco). In some countries changes were more peaceful, in others a higher human and economic cost had to be paid. But there are other countries, like Syria, to which spring also came, but where spring has lasted too long and so far failed. Countries where thousands have died but where revolution has not succeeded. These last days we have seen the amount of deaths gone up dramatically in Syria. Assad´s government has not committed to its agreements and has even increased its offensive against the opposition. Even worse, it seems to show now not limits on the violence it inflicts on its own population. As I write, Assad himself addresses his parliament denying any responsibility, identifying any who does not agree with him as terrorist, and prioritizing “national security” above the lives of its own people. And from aside we stare and remain patient, waiting for more deaths to come. And I wonder what the international community pretends to do. What are we waiting for? For the governments of China and Russia to approve before any intervention? Why did the international community, even with military intervention, was so eager to bring about change in Libya but not in Syria? Was it the oil in Libya? Do we only intervene if there are economic incentives for us? When do human rights and the lives of hundreds and thousands who dye weekly come before geopolitics? Clearly diplomacy has failed. In Syria, the international community has first looked aside to then weekly respond with a dialogue that has gone nowhere and has just allowed the death of thousands more. The UN system seems not just ineffective today in humanitarian situations, like the one in Syria, its possibility for action is still anchored in national interests rooted in the past. Rather than focusing on the help the people of Syria need and on the prospects of international peace, we wait for Russia and China, as members of the Security Council, to find own incentives before allowing the international community to stop an ongoing genocide! That the international system needs reforms is clear and long said. We cannot longer rely on institutions from a post-World War II context like the Security Council. As other international institutions, the whole UN system has to adapt to new world and has to embrace new goals. Furthermore and in particular, the decision making processes has to change and become more effective. When unanimity of major countries is required for action, as is the case in the Security Council today, any conflict of interests blocks any initiative. Thus, the criteria for international response in front a given national genocide does not longer rely on the priorities for the suffering society but on the existence of mutual gains for the international ruling governments. The need for reform could not be clearer. As in the economic arena - where the global crisis has reflected our lack of suitable and effective international response - we need increased and improved global coordination, in the political and humanitarian arena we also need to overcome our incapacity to address national conflicts of dramatic magnitude that challenge international peace. Syria is the most recent example, but our incapacity in front of national genocides has been revealed before (like in Rwanda, the Balkans and the Middle East). We need to change and to act, and we need to do it now! In the meanwhile, the people of Syria are trapped in long “spring” that rather than bringing change and hope has become an already too long nightmare. In the meanwhile, Assad keeps on exterminating his so called “terrorist”. In the meanwhile the possibilities for future prosperity and peace in Syria fade away as they do and have done in other countries also left on their own by the rest of us.

domingo, 13 de mayo de 2012

12M: indignados y los rescates a la banca

Decena de miles de españoles de todas las edades (no solo jóvenes) y colores políticos (no solo de izquierda, aunque seguro mayoritariamente) invadieron nuevamente las plazas de las principales ciudades españolas ante un país en crisis. Que el movimiento expresa un malestar casi global de la sociedad española frente a la situación actual es claro. Que quiere manifestar su desaprobación y alejamiento con la clase política también lo es. Lo que todavía no es del todo claro, y por lo que se le critíca, es que es lo que realmente pide el 15M. “Democracia real y un sistema económico más justo”, “que se acaben las guerras”, “que se acabe la crisis”, si, ¿pero aplicando que medidas concretas? Con qué políticas? De que forma? Desde el mismo movimiento, de hecho, se han sugerido propuestas de política concretas, algunas poco realistas pero otras muy sensatas y que se aplican en otros países -como la posibilidad de dación por pago de deudas hipotecarias. Pero los analistas, mientras por un lado le dan crédito al movimiento por recobrar el debate político de base social y recuperar temas a la agenda política, le siguen criticando la falta de pragmatismo, de liderazgo claro, de articulación, de ideología y programas definidos. Sin embargo, precisamente eso es lo que no debemos esperar del 15M y en donde fallan quienes analizan y critican al movimiento. No debemos esperar un proyecto de gobierno ni un modelo de política económica. El 15M no es un partido político, ni tiene intención de serlo, ni es una nueva ideología, ni representa a un nuevo sector social ni pretende promover un programa de política. El 15M es resultado de un país devastado por la crisis económica y financiera, con los peores indicadores de la OCDE; con más de un cuarto de la población activa en paro, donde más de la mitad de los jóvenes que quieren trabajar no puede hacerlo y donde las desigualdades sociales más se han incrementado y no paran de hacerlo. Pero el 15M también es resultado de un modelo productivo, social y político, anterior a la crisis, que hace años entró en decadencia y que no hemos querido renovar. Un modelo productivo de baja productividad y basado en sectores donde esa misma productividad no depende del desarrollo tecnológico -fuente última del crecimiento- sino de los costes salariales; sectores como la construcción y el turismo. Sectores a su vez altamente desiguales en sus retribuciones y que han polarizado la sociedad española. Y un modelo político bipartidista, estancado en el pasado. Un modelo en el cual, aunque afirmen constantemente lo contrario, el interés del partido está por encima de todo, incluso del interés social. Cuyos políticos mienten sin vergüenza y luego defienden y aplican políticas económicas diferentes a las que anuncian en sus campañas. Políticos que solo velan por intereses particulares; en espacial los suyos y los del capital financiero. El 15M es precisamente una expresión del cansancio y sufrimiento actual de la sociedad española consecuencia de estos modelos. Modelos que nuestra clase dirigente, en vez de renovar, se empeña en perpetuar e incluso reforzar usando la crisis como coartada para aplicar una política económica en su favor. Una política económica que no solo no da resultados económicos, sino que ya pocos se atreven a defender. Un política económica que siempre ha tenido como objetivo -no se dejen engañar- no la reducción del paro y el mayor bienestar social, sino el reforzamiento de una estructura social en la que unos pocos se enriquecen a costa de la mayoría, y que en los últimos años se ha visto amenazada por la crisis. Y no es mera crítica marxista al capitalismo; es la verdad del modelo económico español donde “los más listos” se han enriquecido gracias al boom inmobiliario-financiero-turístico olvidándose de la productividad, la investigación, el desarrollo y el medio ambiente, y que antes de ceder prefieren hoy, con el respaldo de Merkel y el BCE, seguirse enriqueciendo a costa del esfuerzo del resto. Por qué siempre hay dinero para salvar a los bancos pero parece faltar para hospitales? Por qué se puede “inyectar” dinero gratis (es decir pagado por todos los contribuyentes) al sistema económico a través del sistema financiero pero el BCE se niega a financiar a los estados en épocas de necesidad? Por qué tenemos que pagar todos los españoles nuestra deuda pública al 7% de interés cuando los bancos reciben dinero gratis? Por qué se declara amnistía fiscal a las grandes fortunas que defraudaron durante años y ahora se amenaza al resto alargando a 10 años la prescripción por impago? Y es que la gente no es tan tonta, como los políticos creen. Muchos españoles están hartos, indignados al extremo, de que la clase política se olvide de los intereses de la mayoría, y por eso seguirán invadiendo calles y plazas, movilizándose y denunciando. Esperemos que, al seguir subiendo el paro y seguir empeorando la situación, las movilizaciones sigan siendo al menos tan pacíficas como hasta ahora.

domingo, 22 de abril de 2012

Recortes, solidaridad y día de la tierra

El tema del día en España es, con permiso de su majestad y sus aventuras africanas, y de doña Cristina y la expropiación de YPF, el de los recortes del gobierno que ya llegaron a las supuestamente intocables sanidad y educación. ¿Qué lectura podemos hacer? 1) que Rajoy no hizo más que mentirnos durante su campaña. Aunque eso ya quedó claro hace rato. 2) Que la situación es realmente tan apremiante que hay que recortar de donde sea, y 3) que nuestro querido estado del bienestar empieza a ser cosa del pasado. Pero el debate ahora vuelve ahora a centrarse, esta vez gracias al FMI, sobre si tanta austeridad fiscal en plena recesión económica no puede ser demasiado exagerada. Pongámoslo claro. La receta tradicional, y si bien aplicada exitosa, ha sido durante décadas una política económica expansiva en tiempos de crisis y una contractiva en tiempos de auge. El problema es que en los tiempos de auge se nos olvido lo que había que hacer y permitimos una burbuja que teníamos que haber controlado. O tal vez no olvidamos lo que teníamos que hacer, pero hicimos la vista gorda primando nuestro enriquecimiento a corto plazo. Ahora pagamos nuestra insensatez; nos encontramos frente a la necesidad de políticas expansivas contra la necesidad paralela y opuesta de controlar nuestro endeudamiento. La decisión se vuelve muy dura: ¿austeridad máxima para controlar la deuda y esperar recuperar competitividad, pero recesión a largo plazo? ¿O favorecer la recuperación y dejar el saneamiento de cuentas para mejores tiempos? Veamos. La primera opción (austeridad estilo Rajoy) no solo implica no crecer de momento, un deterioro en nuestro nivel de vida y el continuo sufrimiento de millones de desempleados en aumento, también tiene un riesgo claro que del que ya todos éramos consientes pero que ahora el FMI pone en oficial evidencia: el negativo crecimiento puede reducir los ingresos fiscal en tal magnitud que los recortes pueden terminar perpetuando el déficit fiscal. ¿Solución si esto sucede? La que si vislumbra; cargarnos el estado del bienestar y minimizar el estado lo máximo posible. ¿Alternativa? Hacer todo lo posible por sanear las cuentas públicas, pero hacerlo de forma que realmente garantice una mayor competitividad en el futuro y minimizando el costo presente en términos de crecimiento y empleo. Al margen de cuánto y cuando recortar (lo que parece centrar el debate actual), debemos volver al debate de donde recortar. Existen muchos ajustes en la administración que aún pueden hacerse sin necesidad de perjudicar nuestro modelo social y nuestra capacidad para crecer. Quedan muchos recortes que hacer en gastos administrativos superfluos que poco aportan a nuestra economía y nuestra sociedad; salarios y dietas de altos funcionarios públicos, limpieza de alfombras del congreso (casi medio millón de euros), etc. En cambio, el gobierno se empeña en recortar más donde menos debería! Los datos (por ministerio) son claros: los mayores recortes se dan en Asuntos Exteriores y Cooperación (54.4%), Fomento (34%), Industria (31.9%), Medio Ambiente (31.2%) y Educación, Cultura y Deporte (21.2%). Por el contrario, los menores recortes: Defensa (8.8%), Interior (4.3%) y Presidencia (3.8%)! Si si, Presidencia; es decir los sueldos y gastos de los mismo que nos piden un esfuerzo mucho mayor a los demás! Clarito como el agua; todos a ajustarnos el cinturón y a renunciar a servicios sociales básicos, pero el señor Rajoy y sus coleguitas a seguir como si nada! ¿Futuro? Menor gasto en aquello que precisamente puede garantizar nuestra competitividad y nuestras posibilidades de crecimiento sostenido y prosperidad para todos. Particularmente preocupante, menos investigación y peor calidad educativa en España. Igualmente preocupante, triste y decepcionante, menor gasto en cooperación internacional, cuando nuestra solidaridad más debería definirnos, y menor gasto en medio ambiente cuando todos los científicos nos advierten de la necesidad de actuar ya frente al deterioro medioambiental! En el día de la tierra, cabe reflexionar. Al final va y Rajoy tiene razón; si seguimos como vamos y nuestra política no cambia no tendremos que preocuparnos, destruiremos tanto el medio ambiente que no habrá espacio ni para crisis!

jueves, 29 de marzo de 2012

29M: huelga general o jueves al sol?

Muestran en la televisión pueblos y ciudades españoles sin casi actividad laboral. Claro, es que es día de huelga general en España. Pues no es eso! En muchos de esos pueblos y ciudades la mayoría de la fuerza laboral está en paro, con o sin huelga no tienen trabajo al que ir! Y como ellos ya una cuarta parte de la fuerza productiva española. Hubo huelga cuando yo esos 5 millones de españoles más terminamos en el paro? Reaccionaron los trabajadores y los empresarios que ahora se baten en disputas sobre reformas laborales? El impresionante nivel de desempleo sigue siendo el verdadero y urgentísimo problema de nuestro país en este momento. Defendiendo el derecho de huelga de los trabajadores, creo que son los parados los que tiene derecho moral a manifestarse y exigir que se vuelvan a generar oportunidades para ellos. Posiciones a parte, ¿han decidido los españoles secundar la huelga? Al parecer muchos así lo han hecho. Al fin y al cabo, al menos en teoría, la huelga es un derecho de los trabajadores, y si estos no están de acuerdo con las reformas laborales que se realizan en España pues la huelga es su forma de demostrarlo. Pero, hablando con varios trabajadores, entiendo que muchos por el contrario deciden (voluntariamente o “invitados” por sus jefes) a no faltar al trabajo. Y los que secundan la huelga, qué hacen hoy? Nuevamente la televisión es reveladora. Muchos salen a manifestarse, algunos de forma pacífica, otros, como siempre, de forma más violenta. Pero…. resulta que ya es primavera y las temperaturas ascienden ya a los 20 grados! Las playas a reventar, las mesas de las terracitas cada una con varias cervecitas y la gente, parados, estudiantes y huelguistas, disfrutando juntos del jueves al sol! Y qué hago yo? Pues como desempleado durante dos años, y hoy agradecido por tener oportunidades laborales, decido trabajar desde casa y acordarme de los millones que aún buscan salir del desempleo. Pero cae la tarde y las reflexiones sobre la huelga no paran de asaltarme, no teniendo muy claro la eficiencia de una huelga en un país con trabajadores ya contados casi con los dedos. Como tanto otros, al caer la tarde y sucumbiendo a la tentación del sol, decido irme a disfrutar de la primavera, en mi caso, como desde niño, jugando un rato al tenis. Huelga y jueves al sol!

domingo, 4 de marzo de 2012

Crezcamos o no, pobres seremos!

Crecimiento (o la falta de mismo) y pobreza en España “La crisis tarde o temprano tendrá que acabar. Llegarán tiempos mejores, recuperaremos la senda del crecimiento y volveremos a disfrutar de una mejor calidad de vida. Ahora atravesamos tiempos difíciles, hay que ajustarnos el cinturón, aguantar y aceptar las reformas. Pero tarde o temprano las cosas van a mejorar”. Si, recuperaremos el crecimiento económico. España lo ha hecho tras varias crisis y tiene capacidad para hacerlo de nuevo, no me cabe duda. Ahora bien, ¿mejorará la calidad de vida para todos? ¿Disfrutaremos todos del crecimiento cuando llegue? Seguramente no. Estamos terminando de constatar una característica cruel, aunque no particular, del modelo económico español; el crecimiento económico no solo no favorece a los pobres, la ausencia del mismo los perjudica desproporcionadamente. Hemos salido de otras crisis y hemos crecido bastante, si. Pero a pesar de tasas elevadas de crecimiento, las épocas buenas no han favorecido la reducción de la pobreza en España. Muchos se beneficiaron del crecimiento reciente pre-crisis, pero para muchos más la situación fue la misma; una de precariedad y endeudamiento. Los tiempos buenos se acaban sin que muchos gocen de mejor calidad de vida. Pero la historia cambia cuando llega la crisis. Aquellos desvinculados del crecimiento económico en las épocas de bonanza son los que pagan las consecuencias en las épocas de declive. Tras muchos años de crecimiento pre-crisis la pobreza en España no bajó. Ahora, tras 3 años de crisis, la pobreza se ha disparado drásticamente. Hoy en día la pobreza y la exclusión social afecta a uno de cada cuatro españoles! Construimos nuestro modelo de crecimiento en base a sectores de naturaleza intrínseca desigual, principalmente el turismo y la construcción. Hoy somos el país de la Unión Europea con mayor desempleo y donde más se ha disparado la desigualdad. Pero no solo decidimos crecer en el pasado de forma desigual, ahora decidimos afrontar la crisis, e intentar salir de la misma, igualmente de forma marcadamente desigual. Y la responsabilidad es de todos, al menos de la mayoría! Votamos a la derecha y hemos decidido apoyar una estrategia para salir de la crisis basada en recuperar las estructuras desiguales y en recuperar los sectores de baja productividad. Estructuras y sectores que en principio nos llevaron a la crisis. Tal como las actuales cifras prevén, el paro llegará al 25%, a la vez que se recortarán aún más servicios sociales y seguirá bajando el poder adquisitivo de la mayoría pobre. Ojala recuperemos el crecimiento, lastimosamente no sé cuando recuperaremos el empleo, condiciones mejores para los más desfavorecidos y mayor prosperidad para la mayoría. Con nuestro modelo de crecimiento y la actual política económica la cosa pinta a que no será pronto.